LO DISFRUTAMOS. LO SENTIMOS. LO VIVIMOS. LO SUFRIMOS.
Pero es Jueves Santo Malagueño.
Es un sueño que se va, que se te esfuma entre los dedos de la mano.
Sueñas con él durante todo el año, y después esa noche, la noche de las noches, donde nuestro Líder, nuestro Dios, empezó su Pasión, pasa como un instante, como una Manto que se aleja.
Detrás de ella, siempre, acompañándola en el Calvario, en su Soledad. Es Jueves Santo.
Es por eso que comprendo a quién piense y sueñe con el Alba del Viernes Santo. Sentir ese momento romántico del amanecer en la cara de nuestras Reinas Percheleras.

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