En el Oratorio, ya entronizados los dos titulares de las Penas.
El Cristo de Buiza es la Agonía hecha Pasión.
La Virgen de las Penas, de una delicadeza suprema, sólo con cuatro de las Marías encendidas, ha presenciado el alzado de la Cruz de su hijo, de una forma íntima.
Y los techos del Oratorio son la Divinidad que cobijan al agonizante hijo de Dios.
A falta de adorno floral, en Pozos Dulces se aguarda otro Martes Santo.
Comentarios
Publicar un comentario